Enero. (Del latín ianuarius – janairo- janero = enero) Es el primer mes del año en el calendario gregoriano y tiene 31 días. Toma su nombre del dios Jano, el espíritu de las puertas y del principio y el final.

Sin embargo, enero no siempre ha sido el primer mes del año. En realidad, el primitivo año de los romanos tenía diez meses (304 días en total) y comenzaba con Martius, dedicado al dios Marte, que pasó a ser marzo en español. La leyenda fija en 713 a. C., cuando el rey Numa Pompilio, sucesor de Rómulo, añadió los meses de enero y febrero para completar el año lunar (355 días).

El dios Jano representa la dualidad, el principio y el final, y para enero tampoco hay presente: una cara recuerda el año transcurrido, y la otra cara es esperanza de lo porvenir. Y esta dualidad parece imprimirse igualmente en los hombres, tomando a veces la forma de una indecisión que impide reconocer claramente el camino a seguir.

La piedra de enero es el granate y su flor el clavel.

EL DIOS JANO. El mes de enero está dedicado a este dios. Este dios de la mitología romana Jano (en latín Janus) es un dios que tenía dos caras mirando hacia ambos lados de su perfil. Jano era el dios de las puertas, de los finales y de los comienzos, incluso de los misterios del universo. Por eso le fue consagrado el primer mes del año.

Se conoce su imagen por monedas, estatuillas y bustos. Uno de éstos se encuentra en el Museo Vaticano. Su representación habitual es bifronte, esto es, con las dos caras mirando en sentidos opuestos.

Su principal templo en el Foro Romano tenia puertas que daban al este y al oeste, hacia el principio y el final del día, y entre ellas se situaba su estatua, con dos caras, cada una mirando en sentidos opuestos, la costumbre de la puertas y su orientación ha subsistido hasta nuestros días.

Es el dios de los cambios y las transiciones, de los momentos en los que se traspasa el umbral que separa el pasado y el futuro, o del cielo y el infierno. Su protección, por tanto, se extiende hacia aquellos que desean variar el orden de las cosas. Se le honraba cada vez que se iniciaba un proyecto nuevo, nacía un bebe o se contraía matrimonio, es decir en el comienzo de una nueva etapa.

Más importante era aún que se consideraba a Jano el dios de los solsticios, las «puertas solsticiales» o «puertas del cielo». Así, el solsticio de verano (fecha a partir de la cual la luz diurna se va reduciendo diariamente) equivalente a la Noche de San Juan, era llamado janua inferni, la puerta del infierno o de los hombres.

Y el solsticio de invierno, janua coeli, la puerta de los dioses. Además, esta divinidad era para los miembros de los collegia fabrorum romanos (los constructores), el dios de iniciación a los misterios…"

Es decir, a los puntos del año que, en el simbolismo astronómico, representan las puertas de las vías celestial e infernal (Janua Coeli y Janua Inferni). Las dos fuerzas solsticiales puestas respectivamente bajo el signo de Cáncer y de Capricornio. El axis mundi (= Jano) aparece por ello como la unidad que contiene el principio los dos "orificios", las dos "fuerzas celestes" que marcan la "puerta de los hombres" y la "de los dioses"

Se le representa teniendo una llave en una mano, y en la otra una vara, para indicar que es guardián de las puertas y que preside los caminos.

También se le atribuye entre otras cosas la invención del dinero, las leyes y la agricultura, según los romanos este dios aseguraba buenos finales.

Jano vela por los ciudadanos. Era honrado en la antigua colina del Quirinal, la mas alta de las siete de la ciudad de Roma.

 

SUS DOS CARAS. De doble faz, una que mira hacia el pasado, y otra que apunta hacia el futuro. Para Jano no hay presente; el presente es apenas el fugaz instante que divide lo que se fue de lo que viene, sin fijarse ni detenerse en ninguno de los dos.

 La cara del dios que se ubicada delante de la puerta por quien deseaba atravesarla era invocada: Jano Patulsio (patulsius) para entrar o salir.

La cara que se le opone a ésta del otro lado de la puerta, es invocada como Jano Clusivio (clusivius). Ambos nombres declaran la doble funcionalidad del dios.

Pero la dualidad de Jano tiene su parte positiva y su parte negativa; una para imitarla, la otra para rechazarla. Lo malo de la dualidad es la incertidumbre, el no saber qué hacer ni a qué fuerzas ceder. Lo bueno de la dualidad es la posibilidad de construir hacia delante sin despreciar la experiencia de la historia pasada.

Quitemos de nosotros la mala imagen de Jano: dos rostros no son indiferencia. Dos rostros no son ignorancia de fines y principios. Dos rostros no son ambigüedades. Dos rostros son dos posibilidades y no ninguna, que desgraciadamente solemos confundir dualidad con nulidad, en cuanto preferimos aparecer sin rostro alguno, desfigurados como el fútil instante del presente.

Dos rostros tiene Enero, y como Enero la vida entera: la suma de todo lo hecho, y la responsabilidad de todo lo que aun resta por hacer.

 

SU HISTORIA. Como personaje, en la mitología romana, el dios Jano-Quirino es hijo de Apolo y Creuza. En tanto primer rey de Roma, condujo a una colonia etrusca y la instaló sobre una colina del Lacio, denominada alusivamente "Janícula" (colina de Jano), donde más tarde se levantaron los muros de Roma.

Cuando Saturno es expulsado del Olimpo, por su hijo Júpiter, fue a refugiarse en los dominios de Jano-Quirino, quien lo acogió y lo asoció a su reinado. En agradecimiento, el dios olímpico le dotó de una especial facultad: la de ver con toda claridad y al mismo tiempo el pasado y el porvenir para regirse, con sabiduría, en las circunstancias del momento.

En el curso de su tratado sobre los Fastos, Ovidio (Famoso filósofo griego) lo caracteriza como, aquél que, él sólo, custodia el universo.

Jano posee una relación especial con el universo, centrada sobre el mantenimiento de la armonía cósmica y sobre los ritmos que la expresan. Es mediador entre los mortales y los inmortales, el que eleva las plegarias de los hombres a los pies de las divinidades.

SU TEMPLO. El templo de Jano Quirino estaba situado en el siglo I d.C. cercano a la Curia, en la calle Argiletum, en una zona importante que unía el Foro y las áreas residenciales en el noreste. Era un templo pequeño, realizado en madera, características que sugieren que el culto era de origen antiguo.

Las listas más antiguas de los dioses por lo general comenzaban con su nombre; él era también llamado "DIVOM DEUS", una forma muy antigua en latín que significaba " el dios de los dioses”

Existía una raíz común para los términos, quirites, curia y quirinus: la raíz co-virio, que significa colectividad, conjunto de individuos o personas y, por extensión, ciudad. Fue Rómulo el creador de las curias, como estamento  principal de la organización social de los romanos, función que cumple el dios Jano-Quirino, como protector de los habitantes de las ciudades. Quirites, era el nombre que se daba a los ciudadanos romanos, en su calidad de no soldados, en tiempos de paz. Al nombre quirites, pues, se le contrapone el nombre milites (ejército, soldados).

Mientras las legiones romanas estuvieran en combate, las puertas de su templo permanecían siempre abiertas Cuando la guerra había terminado, y las legiones, entraban triunfantes en Roma, se cerraban las puertas del templo.

El templo de Jano, debido a las características misteriosas de su culto, se respetaba como lugar de iniciación y conocimiento para sus devotos. El dios era el protector de los astrónomos y de los arquitectos, practicantes de disciplinas que, en la tradición, han estado ligadas y comparten un carácter iniciático.

 

El camino que conducía hasta su templo, un sendero de uso peatonal exclusivo, era la representación de un camino de iniciación a misterios y conocimientos interiores, que ligaban al devoto con el cosmos. Este sendero recibía el nombre de "Callis Ianus" (Sendero de Jano) y era utilizado como camino de culto e iniciación personal. El ritual comprendía que, al final del camino, el devoto se introducía en el templo por la puerta de oriente, realizando un recorrido en sentido de las agujas del reloj y, tras rodear la imagen del dios, salir por la puerta de occidente. De esta forma, purificaba su espíritu al contacto directo con el eje del mundo.

El edificio era de forma perfectamente cúbica, con una dimensión de 20 codos (8,88 m) en altura y en cada uno de los lados de su planta cuadrada.
El recinto central del templo estaba remarcado por las doce columnas, que equivalían a los doce signos zodiacales. En el mosaico central, delante de la figura del dios, se presentaba la rueda cósmica.

El pavimento del templo poseía mosaicos alegóricos a los cuatro elementos principales: fuego, agua, tierra y aire y, en lugares específicos, el símbolo de la svástica doble protegiendo el conjunto.

 La figura del dios, situada sobre un pedestal en el eje central del edificio, miraba simultáneamente a oriente y occidente y ostentaba en la mano derecha el número 300 y en la izquierda el 65, como alusión exacta a la totalidad de la duración del año, o sea, el "anillo" del tiempo.

Su posición permitía que, en el momento en que las puertas del templo estuvieran abiertas, el dios podía influir, de manera directa, en la actividad de los hombres.

Por ello, en tiempo de guerra (la máxima expresión de kaos), el templo permanecía con sus puertas abiertas, como plegaria para la intermediación del dios para la consecución del nuevo equilibrio de la paz.

Jano Quirino es un dios paralelo a Marte y contrapuesto a él. Jano Quirino, al venir de quirites, es el dios tranquilo opuesto al dios de la guerra, en algunos textos se le considera como un dios simétrico a Marte, incluso se le menciona como "Marte pacífico", por eso está su templo dentro de la ciudad, a diferencia del templo de Marte que se encuentra extramuros. Dice Vitruvio: " A Marte dándole su templo fuera de la ciudad no habrá guerras y discordias civiles".

El Pontífice Máximo celebraba el "agonium" del 9 de enero, la fiesta propia del dios Jano: "Janus Agonali luce piandus erit". En tal período el rex sacrorum sacrificaba un carnero negro, en la Regia, el edifico del Foro.

PETICIONES. Jano no tiene equivalente en la mitología griega.

Como dios de los comienzos, se lo invocaba públicamente el primer día de enero (Ianuarius), el mes que derivó de su nombre porque inicia el nuevo año, por lo que pedir su energía para todo aquello que vayamos a comenzar: proyectos, negocios, etc. Se le honraba cada vez que se iniciaba un proyecto nuevo, nacía un bebé o se contraía matrimonio.

En todos los hogares se le dirigía la plegaria matutina, y en toda tarea doméstica se buscaba su asistencia.

Se le atribuye entre otras cosas la invención del dinero, las leyes y la agricultura, según los romanos este dios aseguraba buenos finales, así que también se puede recurrir a él para temas relacionados con lo dicho: dinero, buena cosecha, etc.

Para trámites, juicios, resoluciones, etc. ya que se lo invocaba también al comenzar una guerra. Su protección, por tanto, se extiende hacia aquellos que desean variar el orden de las cosas.

Se le puede ofrecer incienso y vino puro.

ORACIÓN. Esta oración se la encontró inscrita en su templo, la puedes recitar cuando acudas a él para solicitar su ayuda.

"Alfa y Omega, ¡OH, gran Dios!,
Tú lo diriges todo por encima.
Tú lo soportas todo por debajo.
Tú lo llenas todo desde dentro.
Tú tienes sitio sin ser tenido.
Tú cambias los tiempos sin ser cambiado.
Tú fijas lo que va errante sin ser fijado.
Tú lo has terminado todo a la vez.
Sobre el modelo de tu espíritu sublime".

 

RITUALES PARA ENERO CON GRANATE. Esta piedra está relacionada con este mes, por que hacer rituales con ella, será beneficioso, más aún.

Puedes cargarla y reforzarla como amuleto para tu protección. Para ello lávala con agua y sal. Ponla a la luz del sol. Luego pásale incienso de lavanda alrededor y tómala en tus manos, lévala hasta tu tercer ojo, y transmite a la gema, la protección que deseas de ella. Cuando sientas que la gema ha  canalizado tus energías, dale las gracias y llévala contigo como amuleto, en el bolso, en forma de colgante, pulsera, etc. no dejes que la toquen otras personas. También puedes colocarla cerca de la entrada de tu casa. O regalarla para que proteja a otra persona.

El granate es una gema que está asociada a la amistad, asegura que ésta dure en el tiempo, aunque vivan lejos. Por lo que será un buen regalo para hacer este mes. Prográmala igual que se explica anteriormente, trasmitiéndole a gema todo lo bueno que deseas para esa persona y que a su vez la gema puede aportar.

El granate está indicado para las personas que tienen complejos y tabúes sexuales o falta de imaginación en este sentido. Por lo que es muy apropiada tenerla en el dormitorio, en el lado derecho de la cama. Puedes también encender esencias o inciensos de aroma canela, frutos rojos, patcholi o afrodicia para ambientar la atmósfera, estimulando así el cuerpo emocional y mental para dejarte llevar. Y si te atreves con el sexo tántrico, mejor que mejor, utiliza aromas (velas, esencias, inciensos) de loto, jazmín.

Esta gema, también se utiliza para despertar el tercer ojo, por lo que este mes, al que se la asocia, podrías comenzar con meditaciones y ejercicios destinados a ellos, utilizando el granate colocado en el ajna.

 

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Info. Obtenida de Google y wikipedia libre.