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Las runas celtas no son otra cosa sino más que una variación de las ya conocidas runas vikingas. Como se sabe, al inicio de la edad media los vikingos comenzaron sus incursiones al norte europeo, para luego conquistar esos territorios y expandir sus dominios. Durante ese periodo y precisamente por los vikingos, les es transmitido a los celtas este oráculo, esta forma de adivinación a través de las runas que para algunos eran consideradas mágicas.

El Dios Odín y el origen de las runas

La leyenda nos sitúa el origen de las runas en el Dios Odín que fue su creador. Cuentan las historias que han llegado hasta nuestros días que Odín se colgó de un árbol durante nueve días y nueve noches. Al terminar, y sobre la corteza del árbol, talló las primeras inscripciones rúnicas que estaban basadas en la propia naturaleza. De esta leyenda es de donde viene el origen mágico de las runas celtas. Al provenir de la sabiduría de un Dios.

Usos de las runas Celtas

Debemos recordar que si bien tanto en aquel entonces, como también hasta estos días las runas celtas era y son utilizadas con fines esotéricos, para el arte de la adivinación y considerados elementos mágicos, originalmente eran un alfabeto. Algunos consideraban al alfabeto rúnico, como aquel que utilizaban los Druidas (sacerdotes o personas espirituales), para comunicarse con los dioses.

Pero no solo los Druidas hacían uso de las runas mágicas, los guerreros celtas por ejemplo, grababan en sus armas algunos de éstos símbolos, convencidos así que los dioses les entregarían el ímpetu y coraje necesarios para luchar contra sus enemigos.

Además de usarlas como amuletos, muchos creían que estas runas mágicas eran capaces de espantar y repeler los malos espíritus, por lo que era usual el tallado de las runas celtas tanto en los barcos como en las puertas de las casas de dichos pueblos.

Las Runas mágicas y su prohibición

La mayoría de las versiones coinciden en señalar al emperador Carlomagno como el culpable de la desaparición de una gran parte de esta tradición. Como ya se sabe, Carlomagno era protector del cristianismo, fiel colaborador y defensor del papado. Según indican, fue este emperador quien vedó el uso de las runas celtas en cualquiera de sus formas, ya que era considerado un culto pagano.

Parte de lo que ha sobrevivido esta prohibición, y con algunas modificaciones según el país o el pueblo que lo haya adoptado, sumado al paso del tiempo es lo que se conoce hoy como runas celtas o mágicas.

 

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