SON AUTÉNTICOS CÍRCULOS MÁGICOS Y PUEDEN SER LA SOLUCIÓN A NUMEROSOS PROBLEMAS.

Los mandalas son figuras sagradas, originarias de la India. La palabra es sánscrita y significa “círculo simbólico”. Su diseño hace que se activen los códigos internos de las circunferencias y comience a propagarse su poder en ondas cada vez más abarcadoras.

El círculo representa la totalidad y la conclusión y, cada vez que alguien traza un círculo pensando en esos dos conceptos, activa la energía que existe en los planos etéreos; por eso, cuando deseamos que nuestros proyectos lleguen a buen fin, debemos utilizar sus poderes al máximo.

Los mandalas son a su vez “ruedas de protección” y se utilizan para desarrollar el poder personal y favorecer la agudeza de la intuición. Fundamentalmente, aluden a la integración del individuo con la consciencia cósmica. Además de propiciar el estado de trance místico, los mandalas crean en torno a quien los utiliza un aura de protección capaz de mantenerlo a salvo de daños y peligros.

Son arquetipos naturales del alma humana, y en las culturas de la India y de China aparecen como objetos de contemplación religiosa en todos los rituales y ceremonias, y expresan siempre la relación entre el hombre y el cosmos y la comunicación del individuo consigo mismo.

Constituyen medios mágicos que toman contacto con las fuerzas enredadas en el inconsciente para conocerlas, encadenarlas, dominarlas y disolverlas, ya que mediante la utilización de estas formas se van eliminando los miedos, las represiones y todo lo que limita el crecimiento del hombre.

 

LA FORMA DE LO SAGRADO

El movimiento mandálico también es observado en diferentes culturas. Van aquí alguno de los ejemplos más famosos:

 

El diseño original

En sus orígenes hindúes, el procedimiento que acompañaba la construcción del mandala estaba precedido por la presencia de un maestro que realizaba la ceremonia junto a los iniciados. Elegían un tiempo propicio y un lugar solitario. El terreno debía ser plano y se procedía a su curación eliminando de su superficie toda la fuerza del mal.

Una vez purificado, se procedía al diseño del círculo por medio de dos cuerdas, una blanca para trazar el límite externo y otra con cinco hilos de diferentes colores enroscados, denominada “cuerda del conocimiento”. De este modo, el interior del mandala se dividía siguiendo las dos líneas principales del norte a sur y de este a oeste.

Tanto el maestro como los iniciados debían estar en estado de gracia y pureza. Así, a través de la concentración, se lograba una armonía continua con ellos mismos, con el medio y con el universo todo.

 

LOS SÍMBOLOS EN SU MANDALA

 

 

 

¿Cómo se hace una alfombra mágica?

Hay muchas maneras de confeccionar un mandala. Por lo general, se prefiere seguir la tradición y utilizar cuerdas de distintos colores, lo recomendable es trabajar con hilos y cuentas, a la manera de un collar. Pero para nuestro propósito, se  necesita una alfombra lisa, pequeña (como para colocar a un costado de su cama), preferentemente de color blanco beige, y pinturas de colores para pintar sobre tela.

Como objetivo de su mandala será proporcionar bienestar económico, hay que preparar la alfombra mágica para que entre en contacto con el mundo material.

Proceda de la siguiente manera:

  1. Lave la alfombra, sumergiéndola un día entero en agua con sal gruesa.
  2. Cumplido ese plazo, retírela del agua y deje que se seque al sol.
  3. Busque en algún terreno no cultivado, cuatro piedras más o menos grandes, todas de tamaño parecido y de color oscuro. Lávelas del mismo modo como lo hizo con la alfombra y que se sequen al sol.
  4. Una vez que la alfombra está seca, ayudándose con regla y compás, debe encontrar el centro exacto y trazar desde allí 6 circunferencias, de modo tal que quedará un círculo central rodeado por cinco anillos, cuyo espesor va aumentando ligeramente hacia el exterior.
  5. En el círculo central, 2 triángulos superpuestos darán forma a una estrella de 6 puntas.
  6. El último paso, pintar la alfombra, como se muestra en la figura. Debe usar sólo cuatro colores: violeta, morado, verde y blanco. Los distintos matices de verde y de fucsia los obtendrá mezclando con pintura blanca.
  7. Una vez que ha terminado de pintar la alfombra, deje que se seque al sol y, cuando esté seca, tape el dibujo con un paño blanco durante tres días.

Úsela en el dormitorio

Antiguamente, los círculos mágicos o mandalas eran colocados en un altar. Hoy, pueden colgarse en las paredes como si fueran un tapiz. Pero es cada vez más común que aparezcan en el dormitorio, presidiendo la cabecera de la cama o a los pies de la misma.

El mejor lugar para la alfombra mandala es el costado de su cama, del lado en que usted siempre se levanta. Si lo desea, puede confeccionar dos alfombras iguales y colocarlas a ambos lados, para que su pareja –en caso de que la tenga- también se beneficie con el poder de los círculos sagrados. La alfombra debe estar en permanente contacto con el piso, porque su propósito está orientado principalmente a lo material.

Una vez que haya dispuesto su alfombra, coloque en cada una de las puntas una piedra, para que la afirmen y fijen su posición.

Cada mañana, al despertarse, apoye los dos pies juntos sobre la alfombra y pronuncie la siguiente oración:

Que el poder del círculo se extienda hasta mí.

Que cada onda propague su luz.

Que dos triángulos mágicos me den intuición, formando una estrella que guíe mis pasos.

Que el sabio cuadrado, y que estas cuatro piedras sean portadores de prosperidad.

 

El hecho de que la alfombra esté al lado del lecho es muy propicio, porque los mandalas también guían durante el sueño y potencian la intuición. El tema fundamental del mandala es el presentimiento de que representa un centro de nosotros mismos, un lugar central en el interior del alma al que todo está referido, donde todo está ordenado y que, al mismo tiempo, representa una fuente de energía.

 

Info salvador suárez y google.