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A menudo soñamos que queremos gritar, pero la voz no nos sale; tratamos de correr, huyendo de un peligro terrible, pero nuestros pies permanecen clavados. ¿Qué significan estas perturbadoras imágenes?

En el amplio territorio de las pesadillas se encuentran los sueños que nos enfrentan con nuestra propia incapacidad. Por ejemplo, el soñante es perseguido por un asesino. Sabe que debe huir lo más rápido posible o pedir auxilio. Trata de gritar con todas sus fuerzas, pero ningún sonido sale de su boca. Quiere correr a toda velocidad y, sin embargo, no puede moverse. ¿A qué se debe este repentino ataque de torpeza que sobreviene en el peor momento imaginable? Muchos especialistas consideran que se trata de mecanismos inconscientes de sabotaje, con los que el mismo soñante frustra la concreción de sus objetivos en la vida consciente. Esto sucede porque el temor a fracasar es tan fuerte que el individuo prefiere no actuar, no manifestarse, no expresar sus deseos… Esta conducta atraviesa todos los niveles de su vida: el amor, el trabajo, la relación con el entorno. Pero siempre se puede cambiar y los sueños pueden ser de gran ayuda. Cuando estas imágenes se vuelven recurrentes, son un claro mensaje de que es necesario replantearse la actitud ante la vida. Los sueños pueden mostrarnos el camino para vivir mejor y aspirar a coronar nuestros deseos con el éxito. Aprenda a interpretar estas imágenes y a sacar provecho de lo que le advierten.

EL GRITO SILENCIOSO.

El denominador común de este tipo de sueños es el miedo y la impotencia. El soñante se sorprende ante su propia incapacidad de reacción frente a un peligro que puede estar encarnado por otra persona, por una catástrofe o por un fenómeno sobrenatural. Otra variante, también frecuente, es aquella en la que la persona que duerme quiere llamar la atención de otro individuo y éste parece no verlo. Todas estas imágenes son frustrantes y perturbadoras. El soñante siente como si estuviera viviendo en una dimensión diferente a la real y experimenta un sentimiento de desamparo, de estar solo en el mundo, que lo acongoja.

Lo importante es que la persona que sueña retenga un elemento fundamental de la escena: de qué o de quién huye, qué es lo que lo amenaza, a qué le tiene miedo. Ese factor está estrechamente relacionado con la incapacidad que manifiesta el soñante. Para identificar correctamente el origen del miedo hay que prestar atención a los detalles. Por ejemplo, si usted está huyendo de una persona, trate de recordar cómo estaba vestida, qué rasgos físicos presentaba y las sensaciones que ese individuo provocaba en usted. De ese modo, basándose en su intuición y en los elementos que aporta el sueño, estará en condiciones de precisar con qué circunstancias de su vida consciente se relaciona ese personaje. A partir de ahí, lo que queda es comenzar a modificar los mecanismos de la conducta que conducen a la frustración y al fracaso de las expectativas.

EXIGENCIAS.

Desde la perspectiva científica, estos sueños ofrecen una propuesta de análisis muy interesante. La psicoanalista Ann Faraday elaboró tres conceptos para interpretar estas configuraciones oníricas: el sometido, el mandamás y el saboteador secreto. El mandamás encarna la autoridad, el perfeccionismo, es la voz que nos indica qué debemos hacer. El sometido obedece esa voz autoritaria por temor y sumisión. Los saboteadores secretos pueden ser otro mandamás o sometidos que misteriosamente tratan de frustrarnos en nuestros sueños. Cuando los acontecimientos parecen conspirar para frustrarlo en sueños, usted podría intentar personificar el acontecimiento saboteador y preguntarle por qué apareció para privarlo de esperanza. Por ejemplo, podría preguntar al saboteador por qué dispuso el temporal que hizo que su coche se saliese de la carretera. Si pierde un avión, descubre que ha extraviado la billetera o trata de alcanzar a gente a la que no puede tocar del todo, un saboteador secreto está trabajando en su sueño. Personifíquelo y pregúntele por qué está entorpeciendo sus pasos. Si la respuesta se produce en tono energético y sentencioso, llena de imperativos y advertencias de desastre si usted no hace lo que él dice, entonces puede estar plenamente seguro de que un mandamás constituido por estas creencias exageradas y, a menudo anticuadas, está causándole problemas en sus sueños y en su vida. En cambio, si su diálogo con el saboteador secreto revela una víctima que se queja, implorando la indulgencia del mandamás, entonces un sometido está saboteando con resentimiento sus intentos conscientes de llevar a la práctica las exigencias irreales del mandamás.

AFRONTAR EL MIEDO.

En los sueños en que usted es atemorizado por ciertas imágenes, en primer lugar pruebe a decirse que está soñando y no tiene que temer ningún daño. Dígase que está en otro tipo de realidad, en la cual el tiempo y el espacio, la causa y el efecto, actúan de acuerdo con la realidad onírica y no con la realidad en estado de vigilia. Dígase que está a salvo. Trate de entender qué está sucediéndole y pregunte a sus figuras oníricas qué representan o qué quieren. Si es capaz de hacer esto, seguramente aprenderá mucho del sueño. También puede llegar a una comprensión clara de que está soñando y volverse completamente lúcido. En este punto, estará libre para experimentar con su nuevo estado de conciencia. Ello puede requerir tiempo y práctica, no sólo para llegar a estar plenamente lúcido, sino también para ser consciente de las posibilidades de sacar provecho de tales vivencias.

Si usted ha vivido imágenes oníricas en las que se ha visto como incapaz de gritar, correr, hablar, etc., examine el sueño en la vigilia y téngalo presente a la hora de tomar decisiones de cualquier tipo, por insignificantes que parezcan. Es probable que la escena onírica experimentada lo ayude a examinar su conducta en el último tiempo. Quizá, desde hace años, usted trata de evitar cualquier situación que pueda acarrear cambios. ¿Es rutinario en su trabajo? A lo mejor tiene miedo de progresar, de mostrar su creatividad. Cambie. Anímese. Su sueño le está diciendo que si no reacciona en el momento oportuno, perderá la oportunidad de hacer realidad sus deseos.

PARA SALIR DE LA PESADILLA.

Por más que estos sueños ofrezcan una oportunidad de aprendizaje y evolución, siempre resultan desagradables y pueden alterar sus nervios de manera considerable. Con el entrenamiento onírico adecuado, es posible salir de estas pesadillas, sobre todo si son recurrentes. Lo que usted puede hacer es orientar las imágenes y convertirlas en un sueño lúcido, es decir, tomar conciencia, sin despertarse aún. De que la experiencia que está viviendo forma parte de un sueño. Para ellos, intente concentrarse en las sensaciones que experimenta. ¿Su capacidad de reacción lo sorprende? Aférrese a ese sentimiento de sorpresa, porque le está indicando que lo que sucede no es habitual. Explore el entorno de su sueño: ¿hay algo fuera de lugar?, ¿se cumplen las leyes de gravedad y ubicación en el espacio? ¿el paisaje que ve le resulta conocido? Cualquier anomalía que usted advierta puede devolverle la tranquilidad perdida, ya que le darán la señal de que se trata de un sueño. Lo más probable es que usted despierte cuando tome conciencia de eso. O, por lo menos, las imágenes cambiarán y podrá recuperar sus capacidades perdidas: la voz, la visibilidad, el movimiento…

 

 

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