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MEDITE CON SU ÁNGEL PERSONAL

Aprenda a guiar sus pensamientos hacia la luz y la paz; de ese modo lograra establecer un contacto permanente con su Ángel de la Guarda.

Uno de los caminos más favorables para ponerse en contacto con el Ángel Personal es la meditación. Esta práctica abre un canal de diálogo con los seres celestiales y permite tener acceso a planos muy sutiles. Quien logra conectarse con su ángel personal, a través de la meditación, se asegura una guía permanente para la vida cotidiana. Las criaturas celestiales ofrecerán consejos para tomar las mejores decisiones, que se manifestarán en forma de intuiciones certeras. Todo lo que usted deberá hacer es poner en práctica los ejercicios que le recomendamos.

¿CÓMO CREAR UN ESPACIO CELESTIAL?

Es absolutamente necesario destinar un lugar especial para llevar a cabo las meditaciones angélicas. Ese sitio debe ser siempre el mismo; eso facilitará el encuentro con su mensajero divino. Bastará con elegir un rincón especial y acondicionarlo con imágenes de ángeles, un jarrón con flores frescas y encender una vela celeste durante la práctica. Siéntese en el piso, sobre un almohadón. Trate, además, de realizar los ejercicios siempre a la misma hora. Eso le ayudará a ganar concentración. Si desea acompañar su práctica con música, no dude en hacerlo, pero elija melodías suaves, preferentemente instrumentales. La música clásica sería una opción excelente.

EJERCICIO PRELIMINAR

Una vez que haya acondicionado su espacio angélico, dirija su pensamiento hacia los fines que se ha propuesto.

Siéntese en el almohadón con la espalda recta y las manos apoyadas sobre las rodillas. Realice tres respiraciones lentas y profundas, inspirando por la nariz y espirando por la boca.

Permanezca unos minutos sin pensar en nada en particular. Eso le permitirá liberar la actividad de su mente sin restricciones.

No trate de forzar sus pensamientos y tampoco reprima las imágenes que acuden a su mente.

Cuando haya alcanzado un estado de calma, respire otra vez profundamente y luego repita en silencio este mantra: So Ham. Se repite con calma y lentitud durante más o menos 15 minutos.

Si al cabo de unos instantes, nota que se distrae, vuelva a repetir el mantra, concentrando su atención sobre las dos únicas sílabas.

Cuando finalice el ejercicio, quizá le parezca que no ha sucedido nada, pero no se desanime. La práctica es necesaria, sin ella no se consigue el efecto deseado. Así, en las profundidades de su mente se estará creando un espacio celestial y allí tendrá lugar el diálogo con su ángel de la guarda.

PENSAMIENTOS DE LUZ

  • Una vez que su práctica preliminar ha sido llevada a cabo con éxito, puede comenzar a intentar un contacto más directo con su ángel personal. Practique el siguiente ejercicio:

Siéntese cómodo y relajado en el espacio que ha elegido para meditar. Visualice un cuelo azul nocturno, lleno de estrellas. A su alrededor todo es paz y serenidad.

  • Concentre su atención en las estrellas. Cuéntelas. Debe contar por lo menos siete. Luego fije su atención sobre una sola estrella y mire cómo brilla. Cada vez es más grande y luminosa. Su luz alumbra todo el cielo. En el interior de esa luz se ve una figura pequeña, vestida de blanco. Observe cómo su silueta se hace cada vez más nítida.
  • Acérquese a esa figura. Tienda las manos. Deje que esta criatura lo envuelva con su luz. Es su Ángel Personal, agradézcale que haya respondido a su llamada. Pídale ayuda y protección, manifiéstele su amor con palabras que surjan de su corazón.

Nota: Sus meditaciones angélicas deben ser una práctica constante, para que el contacto con su ángel nunca se pierda.

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