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Los científicos encuentran evidencias de que hay vida después de la muerte.

Durante siglos o milenios el ser humano se ha preguntado si había algo más allá de la vida. Muchas culturas, sistemas y religiones, se han basado en la creencia de que los muertos resucitan en otro mundo, van al paraíso o reencarnan… Pero en la mayoría de los casos no dejaba de ser una creencia endulzada por el hecho de que a la mayoría de seres humanos realmente les gustaría pensar que es así.

Pero, ¿y si la ciencia estuviera dando evidencias de que hay vida después de la muerte? Varios científicos de diferentes universidades del mundo están revolucionando el paradigma del siglo XXI aportando evidencias de que, cuanto menos, la consciencia sigue previniendo a pesar de la muerte física.

La mediumnidad en el laboratorio.

Los médiums afirman que pueden percibir, de alguna manera, a seres fallecidos a los que tradicionalmente se conoce en la terminología espírita como desencadenados. El médium brasileño Chico Xavier escribió más de cuatrocientos libros aunque jamás admitió ser el autor de ninguno de ellos puesto que siempre dijo que escribía únicamente lo que los espíritus le dictaban. Además, solía atender gratuitamente a 60 personas por día en su modesta casa en Uberaba. En 1991 su capacidad extrasensorial fue investigada por el Doctor Paulo Rossi. La investigación confirmó que el 93,3% de las personas que visitaron a Chico Xavier no le conocían anteriormente, el 62,2% de los mensajes citaban más de 6 hechos comprobados y el 71,1% de sus revelaciones tenían información detallada de fallecidos que posteriormente fue confirmada por sus familiares. Rossi concluyó que las informaciones reveladas por Chico Xavier provenían realmente de espíritus de personas muertas, descartando cualquier tipo de fraude.

En los Estados Unidos la doctora Julie Beischel, del Instituto Windbridge, está llevando a cabo una de las investigaciones más fascinantes con médiums para demostrar que hay vida después de la muerte. Básicamente, utiliza tres métodos en la investigación científica mediúmnica: proof-focused

research (investigación de prueba), que son pruebas para verificar si los médiums están dando la información veraz; process- focused research (investigación del proceso), que estudia las experiencias de los médiums durante las comunicaciones con los espíritus; y applied research (investigación aplicada), que estudia cómo la información puede beneficiar a la sociedad en general.

Los médiums estudiados por la Doctora Julie dieron información concreta de personas que ya habían muerto y que posteriormente fue verificada. Por tanto, los resultados de su investigación confirman la hipótesis de que el espíritu sobrevive a la muerte. La Doctora Julie Beischel nos comenta que usan controles estrictos para investigar el fenómeno de la mediumnidad a través de un programa de investigación científica con la mayor cantidad de datos sólidos. A través del método del quíntuple ciego en las lecturas de la Investigación Certificada de Windbridge con Médiums, podemos demostrar que el fenómeno llamado recepción anómala de información que implica a médiums que dan noticias concretas y específicas sobre seres queridos fallecidos a personas que están vivas, con tal ausencia de cualquier información previa y sin usar términos confusos, existe y es real, dice. Además, la Doctora Julie Beischel nos comentó que el paradigma de investigación utilizado es fácilmente replicable y ocurre a voluntad por lo que no tienen que intentar atrapar eventos espontáneos o experiencias tal y como ocurren. Muy al contrario, pueden llevar la mediumnidad al laboratorio y estudiarla bajo condiciones controladas.

Las experiencias cercanas a la muerte (ECM) en el análisis científico.

Las experiencias cercanas a la muerte son relatos narrados por personas que han estado clínicamente muertas y que sin embargo han logrado sobrevivir, trayendo consigo una serie de vivencias extracorpóreas que sugieren que hay vida después de la muerte. Desde que Raymond Moody escribiera su libro Vida después de la vida, pasando por las investigaciones y publicaciones de la catedrática Elisabeth Küblher Ross –una eminencia con una veintena de reconocimientos Honoris Causa en diferentes universidades de todo el mundo-, los científicos no han dejado de sentirse atraídos por este fenómeno.

El Doctor Jeffrey Long, radioncólogo, ha estado a pie de cama de muchos enfermos terminales de cáncer. Además dirige la Fundación para la Investigación de Experiencias Cercanas a la Muerte. Este médico ha recopilado más de 1.600 casos de personas en todo el mundo que han pasado por una ECM. Él habla de nuevas líneas de evidencia que apoyan la realidad de las experiencias cercanas a la muerte y un mensaje consistente de que hay un Más Allá.

  • En primer lugar, nos habla del alto grado de consciencia y estado de alerta que viven los sujetos, incluso mayor que el experimentado en el día a día y que según Long, es médicamente inexplicable en una persona inconsciente clínicamente muerta.
  • En segundo lugar, nos habla de las experiencias fuera del cuerpo, completamente reales, con observaciones precisas que pueden ser confirmadas, descartando la posibilidad de que se trate de fragmentos irreales de memoria del cerebro.
  • En tercer lugar, tenemos sentidos intensificados, siendo el ejemplo más extremo el de las personas legalmente ciegas que en esos momentos sí ven, la mayoría de los casos, por primera vez en su vida si eran ciegos de nacimiento, algo médicamente inexplicable.
  • En cuarto lugar, encontramos consciencia durante la anestesia en los casos en los que la ECM ocurre bajo anestesia general, cuando obviamente bajo estas condiciones no debería ser posible una experiencia consciente.

Mientras algunos escépticos lo atribuyen a la falta de suficiente anestesia en el paciente, olvidan que muchas ECM son el resultado de una sobredosis de anestesia, y adicionalmente, la descripción difiere bastante de las experiencias de despertar anestésico. Además, el contenido de las ECM que ocurren bajo anestesia general es exactamente el mismo de las que suceden sin ella. Esta es una de las evidencias más fuertes de que las ECM ocurren independientemente del funcionamiento del cerebro físico.

  • En quinto lugar, Long nos habla de una película de recuerdos perfecta, en la que las imágenes de la vida suceden trayéndonos a la memoria sucesos que habían sido olvidados o que ocurrieron antes de alcanzar el grado de recuerdo en algún momento.
  • En sexto lugar, se producen las reuniones familiares con personas fallecidas y que normalmente son parientes del sujeto que tiene la experiencia, llegando en algunos casos incluso a presentarse familiares que murieron antes de que el sujeto hubiera nacido.

Si las ECM fueran únicamente producto de fragmentos de memoria, lo más lógico sería que los encuentros fueran con gente viva con la que normalmente se ha interactuado más recientemente.

  • En séptimo lugar, las experiencias de los niños, incluyendo aquellos demasiado jóvenes como para haber incorporado conceptos de muerte, religión o ECM, son esencialmente idénticas a las de los adultos, lo que refuta la posibilidad de que el contenido sea producido por creencias preexistentes o condicionamientos culturales.
  • En octavo lugar, la consistencia alrededor del mundo, que nos confirma que estas experiencias se producen en diferentes países, religiones y culturas, siendo increíblemente similares las unas a las otras.
  • Y en noveno y último lugar, las secuelas que deja en las personas que las han vivido, que se sienten transformados de por vida, siguen nuevos patrones de superación y crecimiento espiritual y están plenamente convencidos de que lo que han vivido es real.

Estas son algunas de varias líneas de investigación que se están llevando a cabo alrededor de todo el globo, en la búsqueda de evidencias de que hay vida más allá de la materia. Son ejemplos perfectos de que la ciencia y la espiritualidad razonada y seria pueden caminar lado a lado, complementá

ndose y formando parte de una única verdad.

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